YEMOTERAPIA, LA TERAPIA DE LOS BROTES

YEMOTERAPIA

La Yemoterapia es una terapia que utiliza los tejidos embrionarios vegetales (yemas, brotes jóvenes, raicillas) bajo la forma de macerados glicerinados (se maceran en una mezcla de agua, alcohol y glicerina para extraer los principios activos). A diferencia de la fitoterapia clásica, no se utilizan elementos adultos de la planta: hojas, corteza, tallo, raíz o flor.

Al utilizar extractos de yemas y brotes tiernos se amplifica la potencia terapéutica que ya de por si tiene la planta. Las yemas concentran toda la fuerza de la futura planta, contienen más ácidos nucleicos (información genética), más minerales, oligolementos, vitaminas, enzimas, y concentran la savia que produce el árbol en primavera. Presentan una actividad para la regeneración, estimulación y drenaje celular desconocidos en la planta adulta.

Fue el doctor belga Pol Henry (1918-1988) quien describió el uso de estos tejidos embrionarios en los años 50 y partió de la hipótesis de que el brote (o tejido embrionario) es un concentrado del conjunto de las propiedades de la planta, una “planta en desarrollo”. Por eso contienen moléculas de base que sirven para crear posteriormente la planta adulta: numerosos aminoácidos, azúcares, vitaminas, oligoelementos, polifenoles, derivados terpénicos y fitohormonas u hormonas de crecimiento vegetal (giberelinas, auxinas, citoquininas y ácido abscísico).

Para entender la potencialidad de esta terapia un ejemplo ilustrativo: una sola célula de la yema de las plantas puede regenerar el resto del vegetal. La planta se reproduce gracias a las células meristemáticas, que son células indiferenciadas y totipotenciales presentes en los brotes, y que se irán individualizando posteriormente en las células adultas especializadas que conformarán el tallo, la raíz, la hoja, la flor, etc. Las hormonas de crecimiento se encuentran sólo en estos tejidos meristemáticos, y no en la planta adulta.  Son como las células madre de los animales. Todas las células meristemáticas son adaptativas a su ambiente, es decir, el organismo las utilizará para aquello que las necesite.

La concentración de principios fotoquímicos en las yemas es muy elevado, ya que el tejido está en estado de multiplicación celular. Pero además de los principios activos, también hay una gran concentración de energía y vitalidad, y todo ello constituye un elemento diferenciador de la fitoterapia clásica que usa plantas adultas. Básicamente estos extractos producen efectos bastante similares a los de la planta adulta, pero combinando las propiedades de todos los órganos de la futura planta. Esto produce una acción más profunda sobre la regulación del organismo. El dinamismo vegetal se manifiesta totalmente a través de la utilización terapéutica de estos tejidos jóvenes.

Los macerados yemoterápicos se pueden elaborar unitariamente (cada brote por separado) o en complejos (mezclas de brotes). En el último caso, se hace con el objetivo de sacar provecho de la sinergia que se produce entre diferentes plantas, para lo cual hay que tener la prudencia de mezclar como máximo dos o tres y con propiedades que se refuercen recíprocamente.

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