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AZÚCAR = VENENO?

¿El azúcar es un viejo y dulce amigo que secretamente está acabando con su existencia?

Existe un mar de investigaciones que sugiere que esto es cierto. La ciencia nos ha mostrado, más allá de cualquier duda, que el azúcar en sus alimentos, en todas sus formas, le está cobrando un precio muy alto a su salud.

La principal fuente de calorías en los Estados Unidos proviene del azúcar- en especial del jarabe de maíz de alta fructosa. Basta con echarle un vistazo a las tendencias de consumo de azúcar de los últimos 300 años: [1]

  • En 1700, la persona promedio consumía alrededor de 4 libras de azúcar al año.
  • En 1800, la persona promedio consumía alrededor de 18 libras de azúcar al año.
  • En 1900, el consumo individual había aumentado a 90 libras de azúcar al año.
  • En el 2009, más del 50 por ciento de los estadounidenses consumía media  libra de azúcar AL DÍA- lo que su traduce a unas sorprendentes 180 libras de azúcar al año.

El azúcar se encuentra en grandes cantidades en sus bebidas gaseosas, jugos de fruta, bebidas deportivas y se encuentra oculta en la mayoría de los alimentos procesados- desde el Bolonia hasta los pretzels, desde la salsa de Worcestershire hasta el queso para untar. Y en la actualidad la mayoría de las formulas para bebés tienen una cantidad de azúcar equivalente a una lata de Coca Cola, así que si los bebés toman este tipo de formulas, entonces están siendo envenenados metabólicamente desde su primer día de vida.

No es de extrañar que haya una epidemia de obesidad en este país.

Hoy en día, el 32 por ciento de los estadounidenses padecen de obesidad, más un tercio adicional tiene sobrepeso. Comparando estas cifras con las de 1890, cuando una encuesta realizada en hombres blancos en sus cincuenta años reveló una tasa de obesidad de tan sólo 3.4 por ciento. En 1975, la tasa de obesidad en Estados Unidos había alcanzado el 15 por ciento y desde esa fecha la cifra se ha duplicado.

Tener exceso de peso aumenta los riesgos de enfermedades mortales como las enfermedades cardíacas, enfermedad  renal y la diabetes.

En 1893, en los Estados Unidos había menos de tres casos de diabetes por cada 100,000 personas. En la actualidad, la diabetes golpea a casi 8,000 de cada 100,000 personas. [1]

Usted no necesita ser médico o científico para darse cuenta del aumento de sobrepeso entre los estadounidenses. Todo lo que tiene que hacer es darse una vuelta por un centro comercial, por una escuela o tal vez simplemente mirándose al espejo.

Sugar

 

Es fácil confundirse con los muchos tipos de azúcar y endulzantes. Así que aquí le presento una descripción básica:

  • La dextrosa, la fructosa y la glucosa son monosacáridos, conocidos como azúcares simples. La diferencia principal que hay entre ellos es la manera en que el cuerpo las metaboliza. La glucosa y la dextrosa son esencialmente el mismo azúcar. Sin embargo, los fabricantes de alimentos utilizan más el término “dextrosa” en su lista de ingredientes.
  • Los azúcares simples pueden combinarse para formar azúcares complejos, como la sacarosa (azúcar de mesa), que es mitad fructosa y mitad glucosa.
  • El jarabe de azúcar de alta fructosa (JMAF) es 55 por ciento fructosa y 45 por ciento glucosa.
  • El etanol (alcohol) no es un azúcar, a pesar de que la cerveza y el vino contienen azúcares residuales y almidones, además de alcohol.
  • Los alcoholes de azúcar como el xilitol, glicerol, sorbitol, maltitol, manitol y eritritol que nos son ni azúcares ni alcoholes pero se están volviendo muy populares ya  son utilizados como endulzantes. No son completamente absorbidos por su intestino delgado, en gran parte, por lo que aportan menos calorías que el azúcar pero muchas veces causan problemas de hinchazón, diarrea y flatulencias.
  • La sucralosa (Splenda) NO es un azúcar, a pesar de su nombre y su slogan publicitario engañoso, “hecho de azúcar”. Es un endulzante artificial clorado de la misma línea que el aspartame y la sacarina, que causan grandes daños a la salud.
  • La miel es 53 por ciento fructosa [2], pero es completamente natural en su forma cruda y tiene muchos beneficios para la salud cuando se consume con moderación, tiene tantos antioxidantes como las espinacas.
  • La stevia es una hierba muy dulce derivada de la hoja de la planta de stevia de América del Sur, que es completamente segura (en su forma natural). Lo Han (o luohanguo) es otro endulzante natural, pero este se deriva de la fruta.

No Todos los Azúcares son Iguales

La glucosa es la forma de energía necesaria para el funcionamiento de su cuerpo. Cada célula del cuerpo, cada bacteria- y de hecho, cada ser viviente en la Tierra- utiliza la glucosa como forma de energía.

Pero como país, la sacarosa ha dejado de ser el azúcar de elección, dejándole su lugar a la fructosa.

Si su alimentación fuera como la de las personas de hace un siglo, usted consumiría cerca de 15 gramos al día- muy lejos de los 73 gramos al día que por lo general se obtienen de las bebidas endulzadas. En el caso de las frutas y vegetales, la fructosa se mezcla con vitaminas, minerales, enzimas y fitonutrientes benéficos, lo que modera el efecto metabólico negativo. Sorprendentemente, el 25 por ciento de las personas realmente consume más 130 gramos de fructosa al día.

Para empeorar las cosas, toda la fibra de los alimentos procesados ha sido extraída, por lo que esencialmente no tienen ningún valor nutricional en absoluto. Y los productos en los que la gente confía para bajar de peso- los alimentos dietéticos bajos en grasa- muchas veces son los que contienen más fructosa.

No es que la fructosa en sí sea mala- son  las DOSIS MASIVAS a las que está expuesto las que la han peligrosa.

Hay dos razones principales por las que la fructosa es tan dañina:

  1. Su cuerpo metaboliza la fructosa de una forma completamente diferente a la glucosa. La carga completa de fructosa recae en su hígado.
  2. Las personas están consumiendo fructosa en enormes cantidades, lo que ha empeorado los efectos negativos.

El consumo excesivo de sodas es la causa principal de esto.

Actualmente, el 55 por ciento de los endulzantes utilizados en la fabricación de alimentos y bebidas están hechos de maíz y la soda (en su forma de jarabe de maíz de alta fructosa) es la fuente principal de calorías en los Estados Unidos.

Los fabricantes de alimentos y bebidas comenzaron a cambiar la sacarosa por el jarabe de maíz en la década de 1970 cuando descubrieron que el JMAF no sólo era mucho más barato de hacer, sino que es 20 por ciento más dulce que el azúcar de mesa convencional que contiene sacarosa.

El JMAF contiene los dos mismos azúcares que la sacarosa pero es metabólicamente más peligroso debido a su forma química.

La fructosa y la glucosa no están unidas en el JMAF, como lo están en el azúcar de mesa por lo que su cuerpo no la tiene que romper. Por otro lado, la fructosa es absorbida inmediatamente y va directamente a su hígado.

Mucha Fructosa Crea un Desastre Metabólico en su Cuerpo

El Dr. Robert Lustig, profesor de pediatría en la División de Endocrinología de la Universidad de California, San Francisco, ha sido un pionero en la decodificación del metabolismo del azúcar.   Su trabajo a resaltado algunas de las diferencias principales entre la manera en la que los diferentes tipos de azúcares se descomponen y la manera en que son utilizados por el cuerpo humano.

Le recomiendo mucho que vea la conferencia completa del Dr. Lustig  si quiere saber cómo la fructosa está arruinando su salud bioquímicamente.

Como lo mencione anteriormente, después de comer fructosa, la mayor parte de la carga metabólica se va al hígado. Esto NO sucede con la glucosa, de la cual sólo el 20 por ciento se va al hígado. Casi todas las células de su cuerpo utilizan glucosa, por lo que normalmente se “quema” inmediatamente después de consumirla.

Entonces, ¿A dónde se va toda la fructosa, una vez que la consume?

A sus muslos. Se convierte en GRASA (VLDL y triglicéridos, lo que significa que tendrá más depósitos de grasa en su cuerpo.

Comer Fructosa es Mucho Peor que Comer Grasa

Sin embargo, los problemas fisiológicos del metabolismo de la fructosa van más allá de un par de tallas:

  • La fructosa aumenta el ácido úrico, lo que disminuye el óxido nítrico, aumenta la angiotensina y provoca que las células del músculo se contraigan, aumentando su presión arterial y dañando significativamente sus riñones. [1]

    Los niveles elevados de ácido úrico también conducen a una inflamación crónica de bajo nivel, lo cual tiene consecuencias graves para su salud. Por ejemplo, la inflamación crónica de los vasos sanguíneos conduce a ataques cardíacos derrames cerebrales; también existe mucha evidencia de algunos cánceres causados por la inflamación crónica. (Consulte la siguiente sección para más información sobre el ácido úrico.)

  • La fructosa engaña a su cuerpo lo que resulta en un aumento de peso- apaga el control del sistema de apetito de su cuerpo–. La fructosa no estimula la insulina adecuadamente, que a su vez, no suprime la grelina (la “hormona del hambre”) y no estimula la leptina (la “hormona de la saciedad”), que en conjunto da como resultado que usted coma más y desarrolle resistencia a la insulina.[3][4]
  • La fructosa conduce rápidamente al aumento de peso y obesidad abdominal (“panza cervecera”), disminuye el HDL, aumenta el LDL, los triglicéridos, el azúcar en la sangre y la presión arterial- es decir el síndrome metabólico clásico.
  • El metabolismo de la fructosa es muy parecido al metabolismo del etanol, que tiene muchos efectos tóxicos, incluyendo la enfermedad de hígado graso no alcohólico. Es alcohol pero con un efecto diferente.

Estos cambios no se ven cuando los seres humanos comen almidón (o glucosa), lo que sugiere que la fructosa es un “carbohidrato malo” cuando se consume en más de 25 gramos al día. Probablemente es el factor responsable del éxito parcial de las muchas dietas bajas en carbohidratos.

Uno de los descubrimientos más recientes que sorprendió a los investigadores es que la glucosa en realidad acelera la absorción de fructosa, lo que hace que los riesgos de salud a causa del JMAF sean  aún más profundos. [1]

Ahora puede ver por qué la fructosa es el factor principal que contribuye con la epidemia de obesidad actual.

Para saber más: http://espanol.mercola.com/boletin-de-salud/los-peligros-del-azucar.aspx