Archivo de la etiqueta: amor propio

LA ABSURDIDAD DE LAS COMPARACIONES

comparacionesEste es uno de los mecanismos que más utilizamos los seres humanos, y de manera más automática: nos comparamos con otros. Pero no lo hacemos de cualquier manera, normalmente el patrón que seguimos es el siguiente: conocemos a alguien que tiene algo que yo no tengo (una habilidad, una posesión material, una persona a su lado, una profesión, un logro importante en su vida, una característica física, etc.) y comparamos nuestra carencia o ineptitud con su posesión o aptitud. Así de absurdo. Obviamente siempre salimos perdiendo, porque hemos enfocado la atención en lo que nos hace perder en la comparación. Rara vez nos comparamos para salir ganando, para sentirnos superiores. Incluso las personas que creemos que van de superiores por la vida adoptan esa actitud porque se sienten inferiores, y de exagerar el extremo opuesto creen posicionarse en el lugar adecuado, pero no es real. No se sienten superiores, porque se siguen comparando con otros que en otros aspectos sí lo son. Y la rueda no para de girar. Eres como un hamster, te lanzas a una carrera en la que la rueda gira y gira y siempre hay algo que otro hace mejor que tú, siempre hay alguien más alto, más guapo, con más dinero, más inteligente, con una pareja más flamante, con más don de gentes…siempre. No te acabas el mundo, somos tantos. La única manera de romper con eso es dejar de mirar hacía afuera y mirar hacía adentro. Creo que básicamente son dos los mecanismos que te pueden ayudar a hacer eso:

  1. Agradecimiento.
  2. Toma de conciencia de tu singularidad.

 El agradecimiento alimenta tanto el alma, nos hace conectar con una sensación tan expansiva y a la vez protectora, que lo más inteligente sería hacerlo cada día, siempre que puedas, por cualquier cosa y bajo cualquier circunstancia. Siempre hay cosas que agradecer, mientras sigas en el mundo puedes dar gracias por algo. Tienes salud? Agradécelo; tus padres siguen vivos? Agradécelo?; tus hijos son felices? Agradécelo; tienes un techo sobre tu cabeza? Agradécelo; Existen en el mundo personas que te quieren? Agradécelo; Existen en el mundo personas a las que quieres? Agradécelo; Puedes caminar? Agradécelo; Puedes ducharte con agua caliente? Agradécelo; Puedes comer cada día? Agradécelo; Tienes un trabajo? Agradécelo; Eres bueno en algo? Agradécelo; Alguien es amable contigo? Agradécelo. Haz crecer esa emoción, es poderosa, genera más y más que agradecer. Emites una vibración preciosa que atrae a tu vida más cosas extraordinarias. Cuando empiezas a hacerlo con frecuencia suceden cosas mágicas, sincronicidades que te dejan boquiabierto. Los caminos se abren, las circunstancias y las personas que necesitas aparecen. Todo se sucede de manera fluida, solo hazlo y compruébalo por ti mismo.

Todas las personas somos seres singulares. Aunque utilizamos mecanismos comunes que podemos describir, lo cierto es que la manera de utilizarlos es diferente en cada uno de nosotros. El problema es que desde que somos pequeños nuestro entorno nos quiere homogeneizar. Nos quieren a todos iguales, que todos cubramos las mismas expectativas, aprendamos igual, hagamos cosas similares, que entremos sí o sí en la parte central de la curva de gauss. Lo diferente asusta porque parece incontrolable, porque no tenemos referencias para valorarlo o manejarlo. Pero lo cierto es que, queramos o no, todos somos diferentes, y puede llevarte toda una vida apreciar tu singularidad, pero aún así, merece la pena hacerlo. Estás configurado de una manera única, vienes a hacer cosas que solo tú puedes hacer porque no hay nadie igual. Y es maravilloso cuando te puedes mirar desde fuera y te das cuenta de que haces ese gesto al hablar, tienes ese tono de voz, doblas la servilleta de esa manera, suspiras con ese tono o se te hacen esas arruguitas al sonreír. Entonces ves a esa persona que eres tú mismo y delante de la cual has construido tantas barreras. Esa persona que tanto has distorsionado para aparentar ser otra cosa, para conseguir la aprobación de otros, para no sentirte estrafalario o simplemente rechazado. Si te aceptas, si te abrazas y te amas de verdad, no habrá persona en el mundo que pueda hacerte sentir inapropiado. Si estás aquí y ahora, ocupas el lugar que te pertenece. Y te pertenece solo a ti, por ser, no por tener o conseguir, solo por ser.

Rosa López