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Que te mereces todo lo que seas capaz de imaginar

IMAGINACION-bigEl problema de las personas es que ya no imaginan. Están tan centradas en lo que pasó o en lo que pasará, que no imaginan. O al menos no lo hacen de una manera positiva. No creamos mentalmente realidades que merezcan la pena. En lugar de eso rememoramos historias pasadas, cargadas de connotaciones emocionales, que hacen que lo que experimentamos en nuestra mente sea mejor o peor de lo que fue en realidad. La otra opción es peor. La otra opción implica crear realidades negativas basándonos en lo que creemos que ocurrirá en el futuro, un futuro teñido de miedo y amenaza. Esos escenarios son tan grises que cualquiera prefiere quedarse en su zona de confort y no dar pasos en falso, no sea que se cumplan las peores premoniciones.

Pocas personas imaginan por el mero placer de imaginar. Da igual si son unicornios, viajes o historias de amor imposibles. El problema es que no lo hacemos, no jugamos con la mente, no le sacamos partido, no nos sentamos a disfrutar de nosotros mismos y de los dragones que somos capaces de crear. Creemos que es una perdida de tiempo, que es “estar en las musarañas”. Y hay tantas cosas que hacer que, ¿para qué pararnos a construir castillos en el aire?. La respuesta es simple: no se crea lo que no se ha podido imaginar antes. Si quieres materializar algo, antes tienes que imaginarlo. Tal vez no sea la única manera, tal vez también te ocurran cosas que no habías imaginado (al menos conscientemente), pero aún así, imaginar es necesario para crear en multitud de ocasiones.

Si algo caracteriza al ser humano es su complejidad. Somos complejos porque establecemos conexiones entre trillones de datos que vienen de diferentes vías, y con ellos, bajo la tutela de nuestro cerebro, creamos percepción. Los datos con los que jugamos pueden venir de fuera o de dentro. En realidad eso es indiferente, lo mágico es cómo los mezclamos, conectamos, conjugamos, embrollamos, . Y lo podemos hacer conscientemente, no tiene por qué ser un proceso enteramente inconsciente en el que obtenemos un producto y no sabemos cómo hemos llegado hasta él (aunque eso también tiene su punto). Podemos cerrar los ojos, o contemplar un paisaje, o percibir un olor, cualquier estímulo sirve como detonante para empezar. Puedes usar tu mente para lo que quieras, imaginar es una de esas cosas, la más maravillosa y mágica de todas, porque nadie puede imaginar como tú, nadie lleva tu mochila con tus vivencias, solo tú. Imaginar es lo más elevado que puede hacer el ser humano con su mente. Y de tanto ejercitarla imaginando, llega un momento en que se establecen conexiones entre datos donde antes había inconexión, y empiezan a surgir pensamientos originales, únicos, valiosos, que aportan nuevos enfoques a cualquier problema que precises resolver. Porque esto de imaginar no va solo de dibujar dragones, va de crecer, de ampliar tu percepción del mundo, de revolucionar y revolucionarte, de hacerte grande. Y sobretodo, ¿sabes de qué va?: de disfrutarte.

Rosa López

LA ABSURDIDAD DE LAS COMPARACIONES

comparacionesEste es uno de los mecanismos que más utilizamos los seres humanos, y de manera más automática: nos comparamos con otros. Pero no lo hacemos de cualquier manera, normalmente el patrón que seguimos es el siguiente: conocemos a alguien que tiene algo que yo no tengo (una habilidad, una posesión material, una persona a su lado, una profesión, un logro importante en su vida, una característica física, etc.) y comparamos nuestra carencia o ineptitud con su posesión o aptitud. Así de absurdo. Obviamente siempre salimos perdiendo, porque hemos enfocado la atención en lo que nos hace perder en la comparación. Rara vez nos comparamos para salir ganando, para sentirnos superiores. Incluso las personas que creemos que van de superiores por la vida adoptan esa actitud porque se sienten inferiores, y de exagerar el extremo opuesto creen posicionarse en el lugar adecuado, pero no es real. No se sienten superiores, porque se siguen comparando con otros que en otros aspectos sí lo son. Y la rueda no para de girar. Eres como un hamster, te lanzas a una carrera en la que la rueda gira y gira y siempre hay algo que otro hace mejor que tú, siempre hay alguien más alto, más guapo, con más dinero, más inteligente, con una pareja más flamante, con más don de gentes…siempre. No te acabas el mundo, somos tantos. La única manera de romper con eso es dejar de mirar hacía afuera y mirar hacía adentro. Creo que básicamente son dos los mecanismos que te pueden ayudar a hacer eso:

  1. Agradecimiento.
  2. Toma de conciencia de tu singularidad.

 El agradecimiento alimenta tanto el alma, nos hace conectar con una sensación tan expansiva y a la vez protectora, que lo más inteligente sería hacerlo cada día, siempre que puedas, por cualquier cosa y bajo cualquier circunstancia. Siempre hay cosas que agradecer, mientras sigas en el mundo puedes dar gracias por algo. Tienes salud? Agradécelo; tus padres siguen vivos? Agradécelo?; tus hijos son felices? Agradécelo; tienes un techo sobre tu cabeza? Agradécelo; Existen en el mundo personas que te quieren? Agradécelo; Existen en el mundo personas a las que quieres? Agradécelo; Puedes caminar? Agradécelo; Puedes ducharte con agua caliente? Agradécelo; Puedes comer cada día? Agradécelo; Tienes un trabajo? Agradécelo; Eres bueno en algo? Agradécelo; Alguien es amable contigo? Agradécelo. Haz crecer esa emoción, es poderosa, genera más y más que agradecer. Emites una vibración preciosa que atrae a tu vida más cosas extraordinarias. Cuando empiezas a hacerlo con frecuencia suceden cosas mágicas, sincronicidades que te dejan boquiabierto. Los caminos se abren, las circunstancias y las personas que necesitas aparecen. Todo se sucede de manera fluida, solo hazlo y compruébalo por ti mismo.

Todas las personas somos seres singulares. Aunque utilizamos mecanismos comunes que podemos describir, lo cierto es que la manera de utilizarlos es diferente en cada uno de nosotros. El problema es que desde que somos pequeños nuestro entorno nos quiere homogeneizar. Nos quieren a todos iguales, que todos cubramos las mismas expectativas, aprendamos igual, hagamos cosas similares, que entremos sí o sí en la parte central de la curva de gauss. Lo diferente asusta porque parece incontrolable, porque no tenemos referencias para valorarlo o manejarlo. Pero lo cierto es que, queramos o no, todos somos diferentes, y puede llevarte toda una vida apreciar tu singularidad, pero aún así, merece la pena hacerlo. Estás configurado de una manera única, vienes a hacer cosas que solo tú puedes hacer porque no hay nadie igual. Y es maravilloso cuando te puedes mirar desde fuera y te das cuenta de que haces ese gesto al hablar, tienes ese tono de voz, doblas la servilleta de esa manera, suspiras con ese tono o se te hacen esas arruguitas al sonreír. Entonces ves a esa persona que eres tú mismo y delante de la cual has construido tantas barreras. Esa persona que tanto has distorsionado para aparentar ser otra cosa, para conseguir la aprobación de otros, para no sentirte estrafalario o simplemente rechazado. Si te aceptas, si te abrazas y te amas de verdad, no habrá persona en el mundo que pueda hacerte sentir inapropiado. Si estás aquí y ahora, ocupas el lugar que te pertenece. Y te pertenece solo a ti, por ser, no por tener o conseguir, solo por ser.

Rosa López

Gurús, maestros, expertos, y otras razas…

guruAlgunas personas tenemos una tendencia natural por la búsqueda. La búsqueda de métodos, de soluciones, de nuevos avances, nuevos descubrimientos, nuevas experiencias…

Lo que tiene en común cualquier búsqueda es que siempre buscas afuera, es decir, siempre tomas como referencia algo ajeno a ti, que no nace en ti mismo.

En el mundo de la salud, del desarrollo personal, y yo creo que ya casi en cualquier ámbito, esto es muy habitual. Además aparecen por doquier personas que te dicen qué has de hacer y cómo tienes que hacerlo, para conseguir tal o cual objetivo. En parte, es normal. Muchas de esas personas lo harán desde su propia experiencia, porque han vivido algo similar a lo que tú puedes estar atravesando en un momento dado, y te ofrecen la solución que ellos encontraron. En estos casos, creo que se ofrece algo muy valioso, pero no necesariamente infalible, puesto que lo que me funcionó a mí, no necesariamente tiene que funcionar contigo.

Creo que cuando buscas fuera de ti tienes que experimentar con criterio, no creer ciegamente en nada de lo que te ofrecen, por varios motivos:

  1. Quien te lo ofrece, si lo hace de buena fe, te está dando una fórmula que le funcionó a él/ella, y que puede ser que funcione en ti o no. Lo ideal es probar, adaptar la fórmula y comprender que cada persona es única, y que en consecuencia no hay dos experiencias iguales.
  2. Puede ser que quien te lo ofrezca tenga intereses que tienen más que ver con obtener un beneficio personal que con ofrecer ayuda. Es decir, hay muchas personas que se mueven exclusivamente por motivaciones económicas, o por alimentar su ego personal. A veces es difícil discriminar, por eso confiar en tu intuición, confiar en lo que tú experimentas, en lo que a ti te resuena, nunca te fallará, porque eso es estar conectado contigo mismo.
  3. Los expertos lo son en algún campo en concreto, pero nunca son expertos en ti, ¡ese experto solo eres tú!. Nadie vive tu vida, solo tú, nadie sabe lo que es eso, ni conoce la mochila que llevas a cuestas. Esos expertos un día estuvieron en un punto del camino igual al que tú te puedes encontrar ahora, no los sobrevalores. Tan solo han dedicado más tiempo que tú a algo en concreto, pero nadie es infalible, ni nadie posee la verdad suprema.

En conclusión, nada es tan valioso como experimentar si te lleva a desarrollar un criterio propio, y en esto aplica más que nunca aquello de “Cada maestrillo tiene su librillo”…

Rosa López

Entropía espiritual

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La vida no es un estado simple: es un estado que nosotros elegimos perpetuar.

 

Muchas veces me he preguntado por qué las personas iniciamos tareas que no acabamos, hacemos promesas que no cumplimos o propósitos que no llegan a ningún sitio, y en general por qué es tan complicado crear nuevos hábitos.

Cuando me hablaron de la ley de la entropía, encontré respuesta a esas preguntas. El segundo principio de la termodinámica dice que “la cantidad de entropía del universo tiende a incrementarse con el tiempo”, es decir, que la tendencia natural del universo es el caos. Teniendo en cuenta esto, es difícil entender la creación o el mantenimiento de algo sin la intervención de una fuerza que se oponga a la de la entropía.

Dicho de otro modo, si no intervenimos sobre un objeto éste tiende a desordenarse molecularmente, o sea, a desintegrarse o deteriorarse. Y exactamente lo mismo nos ocurre a los seres vivos, que estamos en constante degeneración hasta que morimos.

Lo mismo se aplica a cualquier aspecto del ser humano. Si quieres mantener tu cuerpo sano tienes que darle buenos alimentos y ejercicio regular, de lo contrario tiende a deteriorarse. Si quieres implementar nuevos hábitos en tu vida tienes que practicarlos y ser constante, de lo contrario dichos hábitos tienen una tendencia natural a desaparecer. Si quieres crecer espiritualmente tienes que mantenerte en tu centro o equilibrio y trabajar los pensamientos y emociones destructivos, tomando consciencia de ellos y de su mecanismo de actuación, y volviendo una y otra vez a tu centro siempre que sientas que sales de él. Para ello tendrás que prescindir de comportamientos, personas, pensamientos y situaciones que tienden a destruirte. Porque el que persigue la felicidad no necesita conseguir nada, sino deshacerse de lo que le hace infeliz.

La conclusión es que vivir es ejercer una fuerza opuesta a la de la entropía. Ella es el estímulo para movernos en el sentido contrario, para intentar siempre estar aquí y ahora en la mejor versión de nosotros mismos que seamos capaces. Si no es así, nos convertimos en autómatas, con hábitos hacía los que nos han dirigido otros, sin conciencia de nuestro poder, sin conciencia de nuestro deterioro y caminando hacía la desintegración sin disfrutar ni aprender de esta oportunidad que es la vida.

La entropía nos dice que el proceso de desarrollo es constante, siempre hay retos, siempre hay aprendizajes, libérate de la necesidad de identificarte con lo que has conseguido o con lo que te rodea, y podrás volver a tu esencia, que te aportará la sabiduría que precisas una y otra vez.

Rosa López

Algún día aprenderás…

angeles 1Hijo, me gustaría que te ahorrases un montón de sufrimiento inútil, pero las reglas del juego son así, hay que recorrer el circuito. Por si acaso, aquí te dejo algunas ideas que tal vez te ayuden o te orienten. Como soy humana, mi visión es parcial, así que no me tomes demasiado en serio.

Algún día aprenderás…

  • Que si quieres el mundo a tus pies solo tienes que desplegar tus alas y volar para cambiar de perspectiva.
  • A amar el aire que respiras, el sol que sale cada día y la mirada de un extraño.
  • A mirar el cielo y sentir que alguien o algo anda detrás de tal magnitud.
  • A enamorarte del reflejo que te devuelve el espejo.
  • Que te mereces todo lo que seas capaz de imaginar.
  • Que la historia no es como te la contaron.
  • Que en el fondo todos perseguimos lo mismo, solo utilizamos diferentes métodos.
  • Que naciste con la mano de cartas perfecta.
  • Que a nadie le importa tu felicidad tanto como a ti.
  • Que solo tú sabes lo que necesitas.
  • Que cada uno nace con una oportunidad, ocúpate de la tuya.
  • Que el mundo es un lugar hostil para que desarrolles tus habilidades.
  • Que el mundo es bello para que salgas a conocerlo.
  • Que siempre tiene que haber un tiempo para descansar.
  • Que los demás no están en el mundo para cubrir tus expectativas, ni tú para cubrir las suyas.
  • Que la inmensa mayoría de las experiencias no son tan horribles ni tan maravillosas.
  • Que la vida no es una sucesión de objetivos o metas, sino de experiencias.
  • Que las personas opinamos tanto porque es gratis, si tuviésemos que pagar pensaríamos antes de hablar.
  • Que no le perteneces a nadie y a la vez estás conectado a todo lo que te rodea.
  • A dar gracias siempre que puedas ayudar a otro.
  • Que nada es tan serio, importante o trascendental.
  • Que es absurdo que te compares con cualquiera.
  • Que cuando haces una elección siempre renuncias a todo lo demás.
  • Que puedes elegir todas las veces que te de la gana.
  • Que todos los demás van y vienen, pero tu familia siempre está ahí y forma parte de tu aprendizaje.
  • Que no existen los buenos y los malos, eso déjalo para las películas.
  • Que se aprende más haciendo la travesía del desierto que camuflándote entre una multitud.
  • Que la mejor manera de valorar a los demás es percibiendo lo que sientes estando a su lado.
  • Que el peor engaño es el autoengaño.
  • Que esforzarte en no equivocarte es en sí una equivocación.
  • Que si ser egoísta es buscar tu propia felicidad, entonces es la mayor de las virtudes.
  • Que la mejor manera de comprender a los demás es entender que estamos en diferentes tramos del mismo camino.
  • Que el único problema que tiene el ser humano es de comunicación, consigo mismo y con los demás.
  • Que si quieres cambiar algo, empieza siempre por ti mismo.
  • Que ser responsable no es más que responder de tus actos.
  • Que todas las personas que pasan por tu vida lo hacen por algún motivo.
  • Que el miedo no mata a nadie y tampoco es un impedimento para seguir adelante.
  • Que tu mayor belleza radica en que eres único.

Tu madre.

 

 

 

 

YEMOTERAPIA, LA TERAPIA DE LOS BROTES

YEMOTERAPIA

La Yemoterapia es una terapia que utiliza los tejidos embrionarios vegetales (yemas, brotes jóvenes, raicillas) bajo la forma de macerados glicerinados (se maceran en una mezcla de agua, alcohol y glicerina para extraer los principios activos). A diferencia de la fitoterapia clásica, no se utilizan elementos adultos de la planta: hojas, corteza, tallo, raíz o flor.

Al utilizar extractos de yemas y brotes tiernos se amplifica la potencia terapéutica que ya de por si tiene la planta. Las yemas concentran toda la fuerza de la futura planta, contienen más ácidos nucleicos (información genética), más minerales, oligolementos, vitaminas, enzimas, y concentran la savia que produce el árbol en primavera. Presentan una actividad para la regeneración, estimulación y drenaje celular desconocidos en la planta adulta.

Fue el doctor belga Pol Henry (1918-1988) quien describió el uso de estos tejidos embrionarios en los años 50 y partió de la hipótesis de que el brote (o tejido embrionario) es un concentrado del conjunto de las propiedades de la planta, una “planta en desarrollo”. Por eso contienen moléculas de base que sirven para crear posteriormente la planta adulta: numerosos aminoácidos, azúcares, vitaminas, oligoelementos, polifenoles, derivados terpénicos y fitohormonas u hormonas de crecimiento vegetal (giberelinas, auxinas, citoquininas y ácido abscísico).

Para entender la potencialidad de esta terapia un ejemplo ilustrativo: una sola célula de la yema de las plantas puede regenerar el resto del vegetal. La planta se reproduce gracias a las células meristemáticas, que son células indiferenciadas y totipotenciales presentes en los brotes, y que se irán individualizando posteriormente en las células adultas especializadas que conformarán el tallo, la raíz, la hoja, la flor, etc. Las hormonas de crecimiento se encuentran sólo en estos tejidos meristemáticos, y no en la planta adulta.  Son como las células madre de los animales. Todas las células meristemáticas son adaptativas a su ambiente, es decir, el organismo las utilizará para aquello que las necesite.

La concentración de principios fotoquímicos en las yemas es muy elevado, ya que el tejido está en estado de multiplicación celular. Pero además de los principios activos, también hay una gran concentración de energía y vitalidad, y todo ello constituye un elemento diferenciador de la fitoterapia clásica que usa plantas adultas. Básicamente estos extractos producen efectos bastante similares a los de la planta adulta, pero combinando las propiedades de todos los órganos de la futura planta. Esto produce una acción más profunda sobre la regulación del organismo. El dinamismo vegetal se manifiesta totalmente a través de la utilización terapéutica de estos tejidos jóvenes.

Los macerados yemoterápicos se pueden elaborar unitariamente (cada brote por separado) o en complejos (mezclas de brotes). En el último caso, se hace con el objetivo de sacar provecho de la sinergia que se produce entre diferentes plantas, para lo cual hay que tener la prudencia de mezclar como máximo dos o tres y con propiedades que se refuercen recíprocamente.

RECAPITULANDO…

RECAPITULANDOAunque hace un tiempo que no escribo en el blog, no he parado de estar activa, invirtiendo tiempo en varios proyectos.

También he continuado con la consulta presencial en Barcelona, y hace unos meses inicié mi colaboración en un proyecto que me satisface mucho y en el que puedo poner mi granito de arena para ayudar a las parejas que tienen dificultades para concebir: www.proyecto-bebe.com. Quiero compartir con vosotros los artículos que he ido escribiendo allí, y por eso os facilito los enlaces. Es una web sumamente interesante y útil en esta temática, espero que sea de ayuda a quien lo precise (clica sobre el título para acceder al artículo):

 ¿Cómo debe ser un tratamiento de fertilidad natural?

Cómo apoya la homeopatía a la fertilidad

Los 7 hábitos más fértiles

Los suplementos aliados a la fertilidad

Desde octubre también estoy inmersa en el estudio de la medicina tradicional china, así que como veis no paro. Y todo esto mientras crio a un bebé que ya tiene 17 meses y que me colma de felicidad. Éste ha sido para mí un año de grandes aprendizajes, a muy diversos niveles.

Aprovecho para avanzaros que durante el año que viene habrá más novedades interesantes, pero cada cosa a su tiempo…

 De momento os deseo un cierre de año mágico y feliz y ¡una entrada al 2015 mejor todavía!

 ¡Gracias mil por estar ahí!

 Seguimos…

Rosa López