ALIMENTACIÓN ANTICÁNCER

alimentación anticáncer

Quien no conoce los alimentos, ¿cómo puede
comprender las enfermedades de las personas?
Hipócrates, padre de la medicina (460-357 a. de C.)

En nuestra sociedad, lamentablemente, existen muchas personas que enferman por una mala alimentación: alimentación física, emocional y espiritual. En este post me quiero enfocar en la alimentación física, y en concreto en la alimentación que, bajo mi punto de vista, podría prevenir muchísimas enfermedades crónicas, entre ellas, el cáncer.

En algún momento de nuestra evolución (o involución) reciente como especie nos olvidamos de alimentarnos de una manera natural, de hecho, nos alejamos de la naturaleza a muchos niveles, y eso nos está pasando una factura tremenda.

Para empezar, decidimos comer mucha más azúcar refinada, más alimentos procesados y más medicamentos para curar este o aquel achaque. Nos sometemos a más estrés, pero nos movemos mucho menos, y todo esto aderezado con una contaminación ambiental y electromagnética sin precedentes nos lleva a este escenario: en España se diagnostican cada día más de 400 casos nuevos de cáncer y más de 300 personas mueren cada día por esta causa. Por si fuera poco, se prevé que las muertes por cáncer sigan aumentando en todo el mundo, llegando a la cifra de 15 millones en 2020. Por supuesto, esto es lo que dicen las estadísticas, ahora veamos qué podemos hacer nosotros para que no se cumplan.

Cuando empecé a sumergirme en la investigación en la que me encuentro actualmente, yo no tenía interés en investigar el cáncer. Sin embargo, me ha asombrado descubrir que, si consigues dar con la solución para el cáncer, al menos a nivel nutricional, ¡esa misma solución servirá para cualquier enfermedad degenerativa!. Es decir, la alimentación ideal, es la alimentación anticáncer. Y para entender en qué consiste, tenemos que entender qué estamos atacando exactamente, y cuales son sus mecanismos de actuación.

Los 6 caballeros negros del cáncer

El cáncer dispone de 6 mecanismos, que se dan la mano entre sí, y que lo originan y fortalecen. Es importante conocerlos porque en la medida en que conoces bien a tu enemigo, ya has ganado la mitad de la batalla.

1. Hiperglucemia. El cáncer se alimenta de azúcar, así de sencillo. El azúcar en la sangre se llama glucosa, y todos los alimentos que tienen un índice glucémico elevado, es decir, que incrementan la concentración de glucosa en sangre, están alimentando el cáncer. Por lo tanto, nos interesan alimentos con un índice glucémico bajo: frutas y verduras, frutos secos, cereales integrales, setas, algas, estevia, sirope de agave (los dos últimos además nos servirán para endulzar nuestros platos).

2. Inflamación. Hablamos de la inflamación crónica de los tejidos, provocada por infecciones recurrentes, una mala alimentación, la obesidad, el tabaco, los aditivos y conservantes, las radiaciones, y ….¡¡el estrés!!. Sí, el estrés también produce inflamación, porque libera a nuestro torrente sanguíneo hormonas que preparan al cuerpo para una huída o un ataque, que son las únicas dos opciones posibles teniendo en cuenta que estamos programados como cualquier otro animal: el estrés prepara nuestro cuerpo ante la posibilidad de que se produzca una herida. Pero también disponemos de alimentos antiinflamatorios que nos ayudarán: el té verde, la cúrcuma, las crucíferas (coliflor, brócoli, etc.), el ajo y la cebolla, los cítricos, y los alimentos ricos en omega 3, como las semillas de lino.

3. Acidez extracelular. El PH extracelular de una célula cancerosa siempre es ácido, por eso se dice que una célula cancerosa no puede sobrevivir en un entorno alcalino (el extremo opuesto). ¿Queréis alcalinizaros? Disminuir el consumo de alimentos de procedencia animal, azúcar y harinas refinadas, e incrementar los de procedencia vegetal, y especialmente tomar limón, frutas, verduras, agua de mar, aceite de oliva, algas y germinados.

4. Sistema inmunitario deprimido. Efectivamente, cuando nuestro sistema inmunitario está todo el día intentando neutralizar los millones de residuos y elementos sospechosos que circulan por nuestro organismo, y además nos alimentamos de emociones y pensamientos que nos inmuno-deprimen, estamos abonando el terreno para cualquier enfermedad. Algunos alimentos aliados de nuestro sistema inmunitario son los cítricos, la cúrcuma, las setas y las algas.

5. Radicales Libres. Son moléculas inestables de oxígeno, que se producen como consecuencia del metabolismo normal de las células. El problema se genera cuando se producen en exceso, porque las células se ven obligadas a generar muchos residuos, y/o se consumen pocos alimentos que los neutralizan. Estos últimos son los que tienen propiedades antioxidantes: todos los vegetales de pigmentos vivos (tomates, cítricos, vegetales de hoja verde, frutos rojos, etc.).

6. Tóxicos ambientales. Aquí tenemos un gran grupo de elementos, entre los que merecen especial atención los herbicidas y pesticidas de los cultivos convencionales, los plásticos que utilizamos para almacenar y calentar los alimentos, los aditivos alimentarios, los benzopirenos de las barbacoas y los tostados, y los tóxicos en cosmética (porque la piel se alimenta por dentro y por fuera). En este sentido, lo más recomendable es comer alimentos ecológicos, cocinados a baja temperatura cuando no se quieran crudos, y utilizar productos naturales para nuestra cosmética diaria, ya sea elaborados por nosotros o comprados.

Pues ya lo tenemos, una dieta anticancerígena está compuesta por alimentos con un índice glucémico medio o bajo, antiinflamatorios, alcalinizantes, que estimulan el sistema inmunitario, antioxidantes, y preferiblemente ecológicos. ¿Y en qué categorías podemos agrupar estos alimentos?

Verduras, hortalizas y frutas
Setas
Hierbas, especias y raíces
Legumbres
Cereales integrales
Frutos secos y semillas
Algas

Recordar que muchos alimentos reúnen diferentes propiedades, porque la naturaleza ha sido así de generosa con nosotros, así que ya no tenéis excusa, la ignorancia justifica, el saber condena, ¡a alimentarse saludablemente!.

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